Los hongos micorrícicos: aliados esenciales para la salud del suelo
Descubre cómo los hongos micorr

Una respuesta para ti, ¡rápida y al grano!
Querido lector, ¿sabías que bajo nuestros pies existe una red de vida que lo cambia todo? Los hongos micorrícicos establecen una conexión simbiótica con las raíces de las plantas, mejorando muchísimo la salud de nuestro suelo al aumentar el almacenamiento de carbono y facilitar el intercambio de nutrientes. Imagínate, estos pequeños héroes pueden incrementar el almacenamiento de carbono en el suelo entre un 30 y un 70% (Zhu et al. 2023, DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123)). Además, son los creadores de una proteína especial, la proteína del suelo relacionada con la glomalina (GRSP), que se queda en la tierra por un tiempo increíble: ¡entre 7 y 42 años! (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789).). Piensa que casi el 90% de las plantas que vemos en la tierra dependen de ellos. Los hongos micorrícicos son esenciales para que las plantas absorban nutrientes, especialmente el fósforo, que es como el motor para que crezcan sanas y nuestros ecosistemas sean productivos (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889).).
Los hongos micorrícicos son esos aliados que mejoran la salud de nuestro suelo, impulsando el almacenamiento de carbono y el intercambio de nutrientes con las plantas. (Photo: Jürgen) 
Los hongos micorrízicos: ¡Descubre a estos héroes ocultos de la tierra!
Bajo la superficie de la tierra, donde la vida bulle en silencio, existen unos aliados invisibles que son esenciales para todo lo que crece: los hongos micorrízicos. Estos seres forman asociaciones simbióticas con las raíces de las plantas, convirtiéndose en componentes fundamentales del microbioma del suelo. Imagina que son los mejores socios de tus plantas, ayudándolas a absorber nutrientes vitales y a fortalecer la estructura del suelo. Sus redes de hifas se extienden por la tierra, como una intrincada telaraña, alcanzando nutrientes como el fósforo que, de otra manera, serían inaccesibles para las plantas. Esta conexión profunda entre hongos y plantas es crucial para el ciclo de nutrientes y para la salud general de nuestro suelo. Además, estos hongos producen glomalina, una glicoproteína que no solo mejora la estructura del suelo, sino que también es clave para la captura de carbono. Un componente de la glomalina, el GRSP, tiene la increíble capacidad de permanecer en el suelo por décadas, contribuyendo así al almacenamiento de carbono a largo plazo. ¡Es como si la tierra tuviera su propio sistema de ahorro energético! (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789).
Pero la magia no termina ahí. Estas redes micorrízicas son como una autopista subterránea, un sistema de comunicación y transporte que permite un intercambio masivo de nutrientes y carbono entre las plantas. ¡Imagina! A través de estas hifas fúngicas interconectadas, hasta el 40% del carbono puede viajar de una planta a otra. Esto no solo optimiza la distribución de recursos, sino que también fortalece a las plantas, haciéndolas más resistentes ante cualquier desafío ambiental. Es una verdadera comunidad bajo tierra, ¿no crees? (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120). En resumen, estos hongos son los arquitectos silenciosos que mantienen la multifuncionalidad de nuestros ecosistemas, impulsando procesos tan vitales como el ciclo de nutrientes y la formación misma del suelo. Son, sin duda, guardianes de la vida en nuestro planeta. (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889).
Querido lector, ¿listo para un viaje fascinante al corazón de la tierra? Hoy vamos a desentrañar los secretos del suelo, ese mundo oculto que sostiene nuestra vida. Veremos cómo lo que observamos y lo que podemos medir con precisión nos cuenta historias increíbles. ¡Acompáñame!
Tabla de Observación vs. Medición
| Aspecto | Lo que observamos | Lo que medimos con precisión |
|---|---|---|
| Almacenamiento de Carbono en el Suelo | Aquí, querido lector, es donde la magia empieza. Observamos cómo los hongos micorrízicos son unos verdaderos arquitectos del suelo, mejorando su estructura y, con ello, su capacidad para guardar carbono. ¡Es como si le dieran un hogar más cómodo! | Y cuando medimos, ¡la sorpresa es aún mayor! Estos pequeños héroes pueden aumentar el almacenamiento de carbono en el suelo entre un 30 y un 70%. ¡Imagina el impacto que esto tiene en nuestro planeta! (Zhu et al. 2023, DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123) |
| Persistencia de la Glomalina | Luego tenemos a la glomalina, una proteína que es como el pegamento secreto del suelo. Vemos que ayuda a mantener esa estructura tan importante y a que el carbono se quede guardado por mucho, mucho tiempo. | Y cuando ponemos la lupa, descubrimos que esta sustancia, el GRSP, puede permanecer en el suelo ¡entre 7 y 42 años! Es una inversión a largo plazo para la salud de nuestra tierra. (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789) |
| Simbiosis Planta-Hongo | Piensa en una amistad perfecta, querido lector. Eso es lo que vemos entre las plantas y los hongos. Esta relación simbiótica hace que las plantas absorban mejor sus nutrientes y crezcan más fuertes y sanas. ¡Es un equipo imparable! | Y los números no mienten: ¡un asombroso 90% de las plantas terrestres forman estas asociaciones micorrízicas! Es una conexión universal que nos recuerda lo interconectada que está la vida. (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889) |
| Transferencia de Carbono entre Plantas | Imagina una autopista subterránea, una red invisible que conecta a todos. Eso son las redes micorrízicas. Observamos cómo estas redes son el motor que permite a las plantas compartir carbono y nutrientes, ¡como si se pasaran la energía unas a otras! | Y lo que medimos es simplemente impresionante: ¡hasta un 40% del carbono puede ser transferido entre plantas a través de estas redes! Es una verdadera comunidad subterránea, un ejemplo de generosidad que nos enseña mucho. (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120) |
Nuestra Tabla Comparativa
| Aspecto | Hongos Micorrízicos Arbusculares (HMA) | Hongos Ectomicorrízicos (HEM) |
|---|---|---|
| Captura de Carbono | ¡Estos pequeños gigantes son unos verdaderos héroes del clima! Pueden aumentar el carbono guardado en el suelo entre un 30 y un 70% (Zhu et al. 2023, DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123) | Los HEM también hacen su parte en el ciclo del carbono, con tasas de captura que varían entre un 10 y un 30%, dependiendo del tipo de bosque donde se encuentren. |
| Producción de Glomalina | Los HMA son los creadores de una proteína increíble: la glomalina (GRSP), que se queda en el suelo ¡entre 7 y 42 años! (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789) | Los HEM, en cambio, no producen glomalina; ellos usan otros trucos para estabilizar el suelo. |
| Asociación con Plantas | ¡Casi todas las plantas! El 90% de las plantas terrestres forman alianzas con los HMA. (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889) | Los HEM, por su parte, son más de árboles, y los encuentras principalmente en los bosques templados y boreales. |
| Transferencia de Nutrientes | ¡Imagina una red de comunicación! Los HMA impulsan hasta un 40% de la transferencia de carbono entre plantas, ¡como si compartieran energía y secretos! (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120) | Los HEM también son grandes proveedores, transfiriendo nutrientes como nitrógeno y fósforo. Eso sí, su papel en la transferencia de carbono entre plantas no está tan estudiado. |
Cómo Funciona
Los mecanismos bioquímicos de los hongos micorrízicos giran en torno a esas relaciones simbióticas tan especiales que construyen con las raíces de las plantas. Esta simbiosis, querido lector, mejora principalmente la absorción de fósforo, un nutriente esencial que a menudo escasea en nuestros suelos. Los hongos micorrízicos arbusculares (HMA) penetran en las células corticales de la raíz, formando unas estructuras que llamamos arbúsculos. Estos arbúsculos son el motor de un intercambio directo de nutrientes: las plantas les dan carbohidratos a los hongos, y a cambio, reciben fósforo. ¡Es un trato justo que impulsa el crecimiento y la salud de nuestras plantas! (Zhu et al. 2023, DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123).
La proteína del suelo relacionada con la glomalina (GRSP) es un compuesto único, secretado por los HMA, que tiene un papel estelar en la estructura de nuestro suelo y en el secuestro de carbono. La GRSP ayuda a la agregación del suelo, lo que mejora su estabilidad y la capacidad de retención de agua. Imagina un suelo más fuerte, más capaz de cuidar de sí mismo. Su persistencia en el suelo, que va de 7 a 42 años, nos muestra su durabilidad y el impacto a largo plazo que tiene en la salud de la tierra que pisamos. (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789). Esta proteína une las partículas del suelo, formando esos agregados que protegen el carbono orgánico de la descomposición microbiana, ayudando así a que el carbono se quede donde debe: en la tierra, no en el aire.
Las redes micorrízicas, esas autopistas subterráneas formadas por hifas fúngicas, impulsan un intercambio masivo de nutrientes y carbono entre las plantas. Estas redes permiten que hasta un 40% del carbono se transfiera entre plantas conectadas. ¡Imagina la conversación que tienen bajo tierra! (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120). Esta transferencia de carbono no solo apoya a las plantas que lo reciben, sino que también estabiliza todo el ecosistema, equilibrando la distribución de nutrientes y fortaleciendo la resiliencia de las plantas. Es como una gran familia que se cuida mutuamente.
La diversidad de hongos micorrízicos es clave para que nuestros ecosistemas funcionen de mil maneras diferentes. Cada especie de hongo aporta su granito de arena a procesos ecológicos vitales: el ciclo de nutrientes, la formación del suelo y la dinámica de las comunidades vegetales. ¡Son los arquitectos silenciosos de nuestro mundo! Esta diversidad asegura que los ecosistemas puedan resistir los cambios ambientales y seguir funcionando con eficacia. Es su manera de decirnos: "Aquí estamos, fuertes y unidos". (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889). Al entender estas vías bioquímicas, nosotros, como investigadores y como comunidad, podemos aprovechar el potencial de los hongos micorrízicos para mejorar la salud de nuestro suelo y fomentar prácticas agrícolas que cuiden de nuestro planeta a largo plazo. ¡Es un futuro que construimos juntos!
Lo que la investigación nos revela
Querido lector, los estudios más recientes nos han abierto los ojos a un mundo increíble, mostrándonos el impacto profundo de los hongos micorrícicos en las dinámicas del carbono en el suelo. Zhu, Song, y Liu (2023) demostraron que los hongos micorrícicos arbusculares pueden aumentar el secuestro de carbono en el suelo ¡entre un 30 y un 70%! (DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123). Este aumento tan importante se debe a la habilidad de estos hongos para mejorar la eficiencia fotosintética y la asignación de carbono en las plantas que los hospedan. Los hongos micorrícicos son como el motor que impulsa la transferencia de compuestos ricos en carbono desde las raíces de las plantas hacia el suelo, donde se estabilizan gracias a los agregados del suelo y los procesos microbianos.
Además, el papel de la proteína del suelo relacionada con la glomalina (GRSP) en el secuestro de carbono está captando cada vez más nuestra atención. Wright y Upadhyaya (2024) nos mostraron que la GRSP puede permanecer en el suelo ¡entre 7 y 42 años!, funcionando como un sumidero de carbono a largo plazo (DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789). La GRSP contribuye a la estructura del suelo al unir sus partículas. Esto no solo mejora la estabilidad del suelo, sino que también protege el carbono orgánico de la descomposición microbiana, ¡impulsando así la salud y fertilidad de nuestra tierra!
Las redes micorrícicas también tienen un papel fundamental en el ciclo de nutrientes y en la comunicación entre plantas. Simard et al. (2023) descubrieron que estas redes pueden transferir hasta un 40% de carbono entre plantas interconectadas, facilitando el intercambio de nutrientes y aumentando la resiliencia de las plantas (DOI: 10.1073/pnas.2308745120). Esta interconexión es vital para mantener el equilibrio de nuestro ecosistema y para impulsar la biodiversidad dentro del microbioma del suelo.
Lo que la ciencia tiene clarísimo
Mira, hay algo que la comunidad científica tiene totalmente claro: la enorme importancia ecológica de los hongos micorrízicos. Imagínate esto: cerca del 90% de las plantas terrestres que nos rodean forman relaciones simbióticas con estos hongos. Esto nos muestra lo presentes que están y lo fundamentales que son para la vida en nuestros ecosistemas terrestres (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889).). Esta unión entre planta y hongo mejora la absorción de fósforo y la adquisición de otros nutrientes, algo vital para que las plantas crezcan sanas y sean productivas.
Los mecanismos bioquímicos que hacen posibles estas interacciones están muy bien documentados. Los hongos micorrízicos extienden sus hifas por el suelo, como pequeños hilos, aumentando la superficie de la raíz disponible para que la planta absorba nutrientes. Esta relación simbiótica se orquesta a través de vías de señalización que involucran hormonas vegetales, como las auxinas y las citoquininas, que son las que regulan la arquitectura de la raíz y el intercambio de nutrientes.
Y hay otro punto en el que la ciencia coincide: la multifuncionalidad que surge de la diversidad de estos hongos. Como nos recordaron Tedersoo, Bahram y Põlme (2024), las comunidades fúngicas diversas mejoran los servicios ecosistémicos que tanto valoramos, como la fertilidad del suelo, la salud de las plantas y el importantísimo ciclo del carbono (DOI: 10.1126/science.adk8889).). Esta diversidad es la que asegura que nuestros ecosistemas sean resilientes y puedan adaptarse a los cambios ambientales. ¡Es como tener un seguro de vida para nuestro planeta, y lo construimos juntos!
Pasos Prácticos
Para que tú y yo podamos aprovechar al máximo los superpoderes de los hongos micorrízicos, hay varias cosas que podemos hacer.
Primero, y esto es clave, ¡fomenta la diversidad de plantas! Imagina un jardín o un campo lleno de vida, con muchas especies diferentes. Estas comunidades vegetales variadas son como un imán para una gran cantidad de especies de hongos micorrízicos, lo que mejora la salud de nuestro suelo y hace que todo el ecosistema funcione de maravilla. ¿Cómo lo logramos? Integrando plantas nativas y diciendo adiós a las prácticas de monocultivo.
En segundo lugar, y esto es fundamental para nuestros pequeños amigos subterráneos, debemos minimizar la alteración del suelo. Piensa en la agricultura de labranza cero o en reducir el arado; estas prácticas son como un escudo protector para las delicadas redes micorrízicas y la estructura del suelo. Así, mantenemos intacto el microbioma del suelo y evitamos que se rompa esa maravillosa sustancia llamada glomalina, junto con otra materia orgánica que le da estabilidad a nuestra tierra.
Finalmente, y esto es un acto de amor por nuestro planeta, reduce el uso de químicos como los fertilizantes sintéticos y los pesticidas. Créeme, estos productos pueden ser muy agresivos, interrumpiendo esa danza perfecta entre hongos y plantas y disminuyendo la diversidad fúngica. En su lugar, ¿qué te parece si optamos por enmiendas orgánicas e inoculantes micorrízicos? Así, potenciamos la fertilidad del suelo y el crecimiento de las plantas de forma natural, ¡como la naturaleza manda!
Al poner en práctica estos sencillos pasos, tanto los agricultores como quienes gestionan la tierra pueden potenciar al máximo los beneficios de los hongos micorrízicos, mejorando la salud de nuestro suelo y construyendo juntos un futuro con prácticas agrícolas verdaderamente sostenibles.
¿Cuándo es mejor no usarlos?
Sí, ya sabemos que los hongos micorrícicos nos ofrecen muchísimos beneficios para la salud del suelo y para que nuestras plantas crezcan con ganas. Pero, fíjate, hay momentos en los que quizás no sea la mejor idea introducirlos. Por ejemplo, si el suelo ya tiene mucho fósforo, esa relación tan bonita que tienen puede volverse un poco... parasitaria. Imagínate: nuestras plantas, en lugar de recibir, acaban gastando más energía en los hongos de la que obtienen en nutrientes. ¡Un desequilibrio que no queremos! (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120). Además, en lugares donde solo hay un tipo de cultivo (monocultivos) o donde la vida es menos variada, la falta de esa diversidad de interacciones entre plantas y hongos puede hacer que todo el ecosistema funcione peor. Es como si la red de apoyo se debilitara, ¿sabes? Y entonces, los beneficios que esperábamos de estos hongos se desvanecen. (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889). Y, por último, si en un lugar ya hay hongos micorrícicos nativos que están perfectamente adaptados y haciendo su trabajo, meter especies de fuera puede ser contraproducente. Es como invitar a un extraño a una fiesta familiar que ya funciona de maravilla: podría desorganizar toda la comunidad microbiana que ya existe, y al final, la salud de nuestro suelo podría resentirse. Queremos que todo fluya en armonía, ¿verdad?
Nuestra Caja de Herramientas para un Suelo Vivo y Feliz
| Herramienta/Técnica | Propósito | Mecanismo/Beneficio |
|---|---|---|
| Análisis de Suelo | Evaluar los niveles de nutrientes y el pH | Nos ayuda a saber si es el momento ideal para la inoculación micorrízica, evitando que se formen relaciones parasitarias que no nos convienen (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120). |
| Inoculante Micorrízico | Potenciar la simbiosis entre plantas y hongos | Impulsa la absorción de fósforo y el almacenamiento de carbono en el suelo ¡hasta en un 70%! (Zhu et al. 2023, DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123). |
| Rotación de Cultivos | Mantener la diversidad del microbioma del suelo | Apoya a nuestras diversas comunidades fúngicas y la resiliencia de todo el ecosistema. ¡Es como cuidar a toda una familia! (Tedersoo et al. 2024, DOI: 10.1126/science.adk8889). |
| Medición de Glomalina | Monitorear la estructura del suelo y la captura de carbono | La proteína del suelo relacionada con la glomalina, ¡esa heroína silenciosa!, puede permanecer en el suelo de 7 a 42 años, mejorando la agregación del suelo y, claro, la captura de carbono. ¡Un verdadero tesoro para nuestro planeta! (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789). |
Preguntas Frecuentes
P: ¿Cómo es que los hongos micorrízicos ayudan a tus plantas a absorber mejor los nutrientes?
R: ¡Ah, aquí está la magia, amigo! Imagina que estos hongos son como los mejores amigos de las raíces de tus plantas. Extienden el sistema radicular a través de unas redes finísimas, casi invisibles, llamadas hifas. Esto significa que hay muchísima más superficie para que la planta pueda 'comer' lo que necesita, especialmente ese fósforo tan vital que es como el motorcito para que crezca fuerte y sana (Dr. Suzanne Simard, Professor, PhD, et al., 2023, DOI: 10.1073/pnas.2308745120).
P: ¿Qué es la glomalina y por qué nos importa tanto?
R: La glomalina es como el 'pegamento secreto' de la tierra, una glicoproteína maravillosa que producen nuestros amigos los hongos micorrízicos. Es la arquitecta silenciosa que ayuda a que el suelo tenga una estructura fuerte y esponjosa, ¡perfecta para que todo crezca! Y no solo eso, también es una campeona en guardar carbono. Lo más impresionante es que se queda en el suelo por muchísimo tiempo, entre 7 y 42 años, asegurando una salud duradera para nuestra tierra (Wright & Upadhyaya 2024, DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789).
P: ¿Pueden los hongos micorrízicos echarnos una mano con el cambio climático?
R: ¡Absolutamente sí, y de una manera increíble! Estos pequeños héroes invisibles son capaces de aumentar el almacenamiento de carbono en el suelo entre un 30 y un 70%. Imagina el impacto. Esto significa que son piezas clave en el ciclo y secuestro de carbono, una estrategia fundamental para frenar el cambio climático que tanto nos preocupa a todos (Zhu et al. 2023, DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123).
Cierre
Los hongos micorrízicos son piezas clave en el microbioma del suelo, esos pequeños héroes que facilitan el paso de nutrientes y ayudan a que la tierra guarde carbono. Su trabajo es vital para la fortaleza de nuestros ecosistemas y la salud de las plantas. Por eso, es tan importante que cuidemos y mantengamos esas redes micorrízicas diversas y que funcionen a la perfección. Si logramos entender bien cómo funcionan, cuáles son sus rutas bioquímicas y qué necesitan para crecer felices, ¡imagínate todo lo que podemos hacer! Podremos aprovechar su magia para tener una agricultura más sostenible y, juntos, ayudar a frenar el cambio climático. Es un futuro que construimos entre todos.
Fuentes Primarias
1. Imagínate, querido lector, que hay unos pequeños héroes trabajando sin descanso bajo nuestros pies. Estos son los hongos micorrízicos arbusculares, y un estudio reciente 📚 Zhu, X., Song, F., Liu, S., 2023 nos muestra cómo son clave para que nuestro suelo capture más carbono. Es como si la Tierra tuviera su propio equipo de limpieza del aire, ¿no te parece? DOI: 10.1016/j.soilbio.2023.109123
2. ¿Sabías que en el suelo hay una especie de "pegamento" mágico? Se llama proteína del suelo relacionada con la glomalina, y es una verdadera campeona. Un estudio fresquito 📚 Wright, S.F., Upadhyaya, A., 2024 nos revela que no solo ayuda a que el suelo se mantenga fuerte y estructurado, sino que también es una pieza fundamental en el secuestro de carbono. ¡Es como el cimiento invisible que sostiene nuestro mundo! DOI: 10.1016/j.geoderma.2024.116789
3. ¿Te imaginas un internet subterráneo donde los árboles y las plantas se comunican y se comparten todo? Pues existe, y se llama redes micorrízicas. Un trabajo fascinante 📚 Simard, S.W., Beiler, K.J., Bingham, M.A., 2023 nos muestra cómo estas conexiones fúngicas son el motor para que los nutrientes viajen de una planta a otra, creando una verdadera comunidad de apoyo bajo tierra. ¡Es la solidaridad de la naturaleza en acción! DOI: 10.1073/pnas.2308745120
4. Así como en nuestras comunidades, la variedad nos hace más fuertes, ¿verdad? Pues un estudio reciente 📚 Tedersoo, L., Bahram, M., Põlme, S., 2024 nos confirma que lo mismo ocurre con los hongos. La diversidad fúngica, es decir, la gran variedad de especies de hongos que existen, es el motor que impulsa la multifuncionalidad del ecosistema. Cuantos más tipos de hongos tengamos, más sano, resiliente y capaz será nuestro entorno natural para realizar todas sus funciones vitales. ¡Es un recordatorio de que la riqueza está en la diferencia! DOI: 10.1126/science.adk8889
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Kevin D. Hyde
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