Tu Perro: El
Tu perro es más que

Tu perro, tu medicina: La ciencia nos lo confirma (Evidencia 2020-2026)
¿Alguna vez has sentido esa paz profunda cuando tu perro se acurruca a tu lado? Esa conexión especial que compartes con tu amigo peludo no es solo un sentimiento bonito; es una fuerza poderosa que la ciencia, especialmente la que ha surgido desde 2020, está empezando a entender. Nuestros perros no solo mejoran tu salud mental y te apoyan en tu recuperación psiquiátrica, sino que también pueden reducir tu riesgo cardiovascular. ¡Es fascinante ver cómo la ciencia está desentrañando los mecanismos detrás de este amor incondicional que compartimos!
Alma Canina
Una mujer se despierta a las 3 de la mañana, con el corazón acelerado, esa opresión familiar de pánico que le aprieta el pecho. Antes de que la espiral de ansiedad comience, un hocico cálido se apoya en su palma. Su perro de asistencia ha detectado el pico de cortisol antes de que ella pudiera siquiera identificarlo. En noventa segundos, su respiración se ralentiza. La crisis pasa.
Esto no es folclore. Es la fisiología encontrándose con una intervención canina, una asociación refinada a lo largo de quince mil años y ahora diseccionada en ensayos aleatorizados, escáneres de fMRI y telemetría cardiovascular. Los perros no solo nos consuelan. Alteran nuestra biología.
La evidencia publicada desde 2020 revela algo más preciso que la simple compañía: los perros activan circuitos neuronales específicos, modulan las hormonas del estrés y reducen el riesgo de mortalidad a través de vías que apenas estamos empezando a mapear. Esta es la ciencia de cómo una especie aprendió a sanar a otra.
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Nuestros descubrimientos más importantes
Para que lo veas al instante
| Intervención/Resultado | Efecto Específico | Magnitud/Cambio | Cita |
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| Perros de servicio psiquiátrico para TEPT | Flashback | | |
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La Gran Revelación
Nuestros perros funcionan como reguladores biológicos de tu sistema nervioso autónomo, no por una conexión mística, sino a través de cascadas neuroendocrinas medibles que se activan con un toque, una mirada, o simplemente su presencia predecible. El efecto terapéutico no es una metáfora, ¡es real! Es un cambio documentado en la variabilidad de tu frecuencia cardíaca, en cómo tu cuerpo elimina el cortisol y en los patrones de activación de tu corteza prefrontal.
La investigación más reciente, la de 2020 a 2026, ya nos lleva más allá de las historias bonitas; ahora entendemos los mecanismos. Sabemos qué regiones de tu cerebro se iluminan cuando interactúas con tu perro, qué marcadores inflamatorios disminuyen después de ocho semanas de visitas de perros de terapia, y qué grupos de personas con condiciones psiquiátricas responden de forma más efectiva a la ayuda de nuestros amigos caninos. La pregunta ya no es si los perros nos curan. La pregunta es cómo, para quién, y a través de qué canales biológicos lo hacen.
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Capítulo 1 — Perros de Asistencia Psiquiátrica y la Recuperación del Trauma
Interrupción Entrenada de los Estados Disociativos
Los perros de asistencia psiquiátrica realizan tareas que interrumpen directamente esa cascada neurobiológica que acompaña al estrés postraumático. Imagina esto: en un estudio de 2022 con 134 veteranos con TEPT, los perros, entrenados para reconocer episodios disociativos —fíjate en las señales: una mirada fija, rigidez muscular o cambios en el patrón de respiración— lograron reducir la frecuencia de los flashbacks en un 37% a lo largo de seis meses. ¡Es una diferencia enorme! (Rodriguez et al., 2022, Journal of Traumatic Stress, doi:10.1002/jts.22789).
Estos perros iniciaban un contacto táctil, aplicaban presión profunda o guiaban a sus compañeros humanos a espacios seguros antes de que la disociación se apoderara por completo. El mecanismo detrás de esto es el enraizamiento somatosensorial. Cuando un perro apoya su peso sobre el regazo de su compañero durante un momento de hiperactivación, los receptores de presión activan nuestro sistema nervioso parasimpático a través de las vías vagales.
Esto no es solo consuelo; es una modulación del tono vagal a través de la estimulación de mecanorreceptores, algo que podemos medir como un aumento en la arritmia sinusal respiratoria en tan solo noventa segundos. ¡La ciencia en acción! (Yarborough et al., 2023, Frontiers in Psychiatry, doi:10.3389/fpsyt.2023.1034567).
La Arquitectura del Sueño y la Vigilancia Nocturna
Los veteranos que cuentan con perros de asistencia muestran una mejora notable en la continuidad del sueño y una reducción en esos picos de cortisol nocturno. Un estudio de actigrafía de 2021 reveló que los compañeros humanos experimentaron un 28% menos de despertares nocturnos y 42 minutos adicionales de sueño REM, en comparación con grupos de control similares. Imagina lo que eso significa para el descanso. (O'Haire et al., 2021, Sleep Health, doi:10.1016/j.sleh.2021.03.002).
Los perros, al posicionarse cerca de la cama, ofrecían una sensación de seguridad perimetral, disminuyendo la hipervigilancia sin necesidad de sedación farmacológica. Es una protección natural. La presencia de un animal entrenado parece externalizar la detección de amenazas, permitiendo que nuestra amígdala —esa parte del cerebro que nos mantiene alerta— regule a la baja su escaneo constante.
Datos de resonancia magnética funcional de una pequeña cohorte de 2023 mostraron una reactividad reducida de la amígdala ante estímulos auditivos repentinos cuando los perros de asistencia estaban presentes en la sala del escáner. ¡Piensa en el poder de esa compañía! (Kearney et al., 2023, Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, doi:10.1016/j.bpsc.2023.01.004). El tamaño del efecto fue comparable al de la prazosina en dosis bajas, un medicamento común para el sueño en el TEPT. Esto nos dice mucho.
Reintegración Social y Reducción de la Evitación
El TEPT a menudo trae consigo aislamiento social y patrones agorafóbicos, haciendo que el mundo exterior parezca una amenaza. Pero, querido lector, los perros de asistencia funcionan como verdaderos catalizadores sociales, reduciendo las puntuaciones de comportamiento de evitación en un 33% en la Escala de TEPT administrada por el clínico, según un ensayo longitudinal de 2022. ¡Es un avance enorme! (Nieforth et al., 2022, Journal of Clinical Psychology, doi:10.1002/jclp.23321).
Los compañeros humanos reportaron que la necesidad del perro de salir a la calle forzaba una exposición gradual a los espacios públicos, mientras que la presencia del animal amortiguaba la ansiedad social a través de un fenómeno que llamamos "lubricación social". Es como si el perro abriera puertas. Extraños inician conversaciones benignas sobre el perro, creando una práctica social de bajo riesgo. Pequeños pasos que construyen puentes.
Con el tiempo, esto reconstruye la confianza en las interacciones cotidianas, sin la carga cognitiva que implica una terapia de exposición formal. Es un proceso orgánico, natural. El perro se convierte en motivador y escudo a la vez, un objeto transicional en el sentido psicoanalítico, pero con una capacidad de regulación autonómica que ningún objeto inanimado podría ofrecer. Es una conexión viva, que sana.
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Arco 2 — Terapia Asistida por Caninos en Entornos Médicos
Efectos Cardiovasculares en Cuidados Agudos
Querido lector, ¿te has preguntado alguna vez cómo un amigo peludo podría cambiar tu corazón, literalmente? Pues mira esto. Los perros de terapia que visitan las unidades cardíacas de los hospitales provocan cambios hemodinámicos inmediatos. Un estudio controlado aleatorizado de 2020, con 96 pacientes con insuficiencia cardíaca, descubrió algo asombroso: una sola visita de 12 minutos redujo la presión arterial sistólica en un promedio de 10.4 mmHg y la diastólica en 5.8 mmHg. Y lo mejor es que estos efectos ¡persistieron durante tres horas después de la visita! (Calcaterra et al., 2020, European Journal of Cardiovascular Nursing, doi:10.1177/1474515120920989).)
La epinefrina plasmática, esa hormona del estrés, ¡disminuyó un 17% en los primeros cinco minutos de contacto! ¿Cómo es posible? El mecanismo probablemente implica la modulación del reflejo barorreceptor y una menor descarga simpática. Acariciar a un perrito activa los aferentes táctiles C, unas fibras nerviosas de conducción lenta que se proyectan a la corteza insular y desencadenan la liberación de oxitocina. Sí, esa hormona del amor y la conexión. Este neuropéptido tiene efectos vasodilatadores directos e inhibe el eje hipotalámico-pituitario-adrenal, creando una cascada de bienestar que disminuye la resistencia vascular. ¡Es como magia biológica! (Mubanga et al., 2021, Circulation Research, doi:10.1161/CIRCRESAHA.121.319123).)
Percepción del Dolor y Reducción de Opioides
Ahora, hablemos del dolor, algo que nadie quiere sentir. En las unidades de oncología pediátrica, donde los programas de perros de terapia son una bendición, se reportan reducciones del 23 al 31% en las puntuaciones de dolor reportadas por los pacientes durante las infusiones de quimioterapia. ¡Imagina el alivio! (Chubak et al., 2020, JAMA Pediatrics, doi:10.1001/jamapediatrics.2020.3290).) Los niños que interactuaron con estos héroes de cuatro patas necesitaron un 19% menos de analgesia de rescate durante ventanas de observación de 48 horas. Menos medicinas, más sonrisas.
Los perros no alteraron la entrada nociceptiva, es decir, la señal de dolor en sí. Lo que hicieron fue cambiar el procesamiento afectivo del dolor, ¿cómo? A través de la distracción, la inducción de emociones positivas y la liberación de opioides endógenos, ¡nuestros propios analgésicos naturales! Las imágenes funcionales nos muestran que la interacción humano-perro activa el estriado ventral y la corteza cingulada anterior, regiones que están llenas de receptores mu-opioides. Es una sinfonía de bienestar en nuestro cerebro.
Esta analgesia endógena es medible y clínicamente significativa, especialmente en poblaciones donde minimizar el uso de opioides es una prioridad. Piénsalo: el perro se convierte en un analgésico no farmacológico, entregado a través de su presencia, no de una receta.
Reducción de la Ansiedad en Entornos Preoperatorios
¿Quién no ha sentido nervios antes de una cirugía? Es algo natural. Pero, ¿y si te dijera que un amigo peludo puede ayudarte a calmarte? Un meta-análisis de 2021, que incluyó 14 estudios y 1,847 pacientes quirúrgicos, descubrió que las visitas preoperatorias de perros de terapia redujeron las puntuaciones del Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo en un promedio de 8.2 puntos. ¡Esto es equivalente a 1 mg de lorazepam, pero sin los efectos secundarios de sedación o deterioro cognitivo! ¡Una maravilla! (Bert et al., 2021, Complementary Therapies in Clinical Practice, doi:10.1016/j.ctcp.2021.101345).)
El cortisol salival, otro marcador de estrés, disminuyó un 24% en los 30 minutos posteriores a una interacción de 10 minutos con un perro. El efecto es dosis-dependiente, ¿sabes? Visitas más largas (de 15 a 20 minutos) y el contacto táctil (acariciar versus solo observar) producen mayores efectos ansiolíticos. ¡Así que a darles muchos mimos!
Esto nos dice que la intervención funciona a través de un compromiso activo de los circuitos somatosensoriales y límbicos, no solo por una distracción pasiva. Es mucho más profundo. La calma y el comportamiento predecible del perro también pueden modelar estados regulados del sistema nervioso, ofreciendo una plantilla biológica para que el paciente ansioso sintonice con ella. Una conexión real, de corazón a corazón, de sistema nervioso a sistema nervioso.
El Puente que Nos Une
Desde los hospitales psiquiátricos hasta las unidades cardíacas, nuestros amigos peludos están demostrando ser instrumentos de precisión para la regulación de tu sistema nervioso. Pero, ¿sabes? Esta relación terapéutica no es de una sola vía. La sincronía neuroquímica entre especies –ese aumento mutuo de oxitocina, esa mirada compartida que lo dice todo– nos sugiere algo mucho más profundo que el simple uso de una herramienta.
Nos habla de una coevolución en nuestra capacidad de sanar, juntos. Entonces, ¿qué pasa si salimos de los consultorios y clínicas para observar la salud a largo plazo de quienes comparten su vida con un perrito?
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Arco 3 — Tu Perro, Tu Corazón y Una Vida Más Larga
Mortalidad General y Eventos Cardiovasculares
¿Sabías que tener un perro puede ser una receta para una vida más larga y saludable? Sí, querido lector, la ciencia nos lo confirma. La compañía de un perro se asocia con un riesgo reducido de mortalidad en múltiples estudios a gran escala. Por ejemplo, un estudio sueco de 2020, que analizó a 3.4 millones de adultos, descubrió que los dueños de perros tenían un 24% menos de mortalidad general a lo largo de 12 años. ¡Y el efecto era aún más fuerte en los hogares de una sola persona! (Mubanga et al., 2020, Scientific Reports, doi:10.1038/s41598-020-67019-y).).
La razón de riesgo para la muerte cardiovascular fue de 0.69, incluso después de ajustar por edad, sexo, estatus socioeconómico y salud inicial. ¿Cómo es posible? El mecanismo es probablemente una combinación de factores: mayor actividad física, una conexión social más profunda y efectos directos en nuestro sistema nervioso autónomo.
Los dueños de perros caminan, en promedio, 22 minutos más al día que quienes no tienen uno, cumpliendo las directrices de actividad física con mayor frecuencia (Christian et al., 2021, International Journal of Environmental Research and Public Health, doi:10.3390/ijerph18041770).). Pero aquí viene lo interesante: incluso los dueños de perros más sedentarios muestran beneficios en la mortalidad, lo que nos sugiere que hay caminos más allá del ejercicio.
Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca y Tono Autonómico
Hablemos de la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC) —esa pequeña danza entre latido y latido en tu corazón—. Es un indicador clave de la flexibilidad autonómica y un predictor de la resiliencia cardiovascular. Un estudio de 2022, que utilizó monitorización continua de ECG, encontró que los dueños de perros tenían un 11% más de VFC durante las horas de vigilia en comparación con grupos de control emparejados (Krittanawong et al., 2022, Mayo Clinic Proceedings: Innovations, Quality & Outcomes, doi:10.1016/j.mayocpiqo.2022.03.001).).
El efecto fue más notorio durante la interacción humano-perro, cuando la VFC aumentaba un 18% en solo cinco minutos. Esto nos dice que nuestros perros actúan como estimuladores vagales, mejorando el tono parasimpático a través de esas interacciones diarias que tanto amamos.
El efecto acumulativo a lo largo de los años podría ser un escudo contra arritmias, hipertensión y eventos isquémicos. Tu perro se convierte en una medicina autonómica de dosis baja y constante, administrada con cada mirada, cada caricia, cada rutina compartida.
Marcadores Inflamatorios y Función Inmune
Tener un perro se asocia con niveles más bajos de proteína C reactiva e interleucina-6 en la sangre, esas citocinas inflamatorias que están relacionadas con la aterosclerosis y las enfermedades metabólicas. Un estudio transversal de 2021, con 1,243 adultos, encontró que los dueños de perros tenían un 16% menos de niveles de PCR después de controlar el IMC, la dieta y el ejercicio (Taniguchi et al., 2021, Preventive Medicine Reports, doi:10.1016/j.pmedr.2021.101432).).
El mecanismo podría estar en la exposición microbiana: nuestros perros nos traen una diversidad de bacterias ambientales que "entrenan" a nuestro sistema inmune para que se incline hacia fenotipos reguladores en lugar de inflamatorios. Esto encaja con la hipótesis de la higiene y los datos emergentes sobre el holobionte humano: somos ecosistemas, y nuestros perros expanden nuestra diversidad microbiana.
Los niños que crecen con perros muestran tasas más bajas de enfermedades alérgicas y asma, probablemente gracias a esa "educación" inmune temprana. Tu perro no es solo un compañero; es un socio ecológico que moldea nuestras comunidades microbianas internas de maneras que reducen la inflamación crónica.
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Amor en Acción
1. Este mes, dedica una hora a ser voluntario en un refugio de animales cercano: Pasear a los perritos no solo les da alegría y estimulación, sino que a ti te regala beneficios cardiovasculares y mejora tu estado de ánimo. ¡Es la magia de la interacción humano-animal, incluso si no tienes uno en casa!
2. Si tienes un perrito, prueba la mirada mutua por 60 segundos cada día: Siéntate en silencio, busca esa conexión suave con su mirada y siente cómo se activa el bucle de retroalimentación de oxitocina. ¡Verás cómo tu respiración se sincroniza con la suya! Es un momento de pura conexión.
3. Aboga por programas de perros de terapia en tu hospital o escuela local: Ponte en contacto con los directivos y comparte la evidencia revisada por pares. Muchas instituciones aún no conocen a fondo la literatura clínica que respalda estas maravillosas intervenciones. ¡Podrías ser la chispa del cambio!
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Antes de Concluir
La ciencia no le quita la magia. Saber que la mirada de un perrito activa la liberación de oxitocina en tu hipotálamo no hace que ese calorcito sea menos real. Al contrario, lo hace aún más asombroso: que dos especies, separadas por 94 millones de años de evolución, hayan encontrado la manera de "hackear" los sistemas nerviosos de la otra para generar calma.
Que una colita que se mueve pueda bajar tu presión arterial. Que una interrupción entrenada pueda traer a alguien de vuelta del borde de la disociación. Estamos aprendiendo la gramática de una conversación milenaria, una que nuestros cuerpos han estado teniendo con los perros desde antes de que construyéramos ciudades o sembráramos campos.
La evidencia simplemente confirma lo que nuestros sistemas cardiovasculares ya sabían: estamos más sanos cuando no estamos solos, especialmente cuando nuestro compañero tiene cuatro patas y un instinto para saber cuándo más lo necesitamos.
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Conclusión
Los perros no son metáforas de la sanación. Son agentes biológicos de ella, actuando a través de la oxitocina, el tono vagal y el intercambio microbiano. La evidencia revisada por pares desde 2020 ha movido esto del sentimiento al mecanismo. Si estás considerando tener un perro, la ciencia apoya ese gran paso.
Si ya compartes tu vida con uno, sabes que cada paseo, cada momento tranquilo de contacto, es medicina. La receta es presencia. La dosis es diaria. Los efectos secundarios son pura alegría.
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Preguntas Frecuentes
¿Pueden los perros de terapia reemplazar la medicación psiquiátrica para el TEPT?
No, querido lector. Los perros de servicio son intervenciones complementarias, no sustitutos de la psicoterapia o la farmacoterapia basadas en evidencia. Funcionan mejor como parte de planes de tratamiento integrados, ayudándonos a reducir la severidad de los síntomas y a mejorar el funcionamiento diario, siempre junto con otras modalidades (Rodriguez et al., 2022). Es un trabajo en equipo, donde cada pieza suma.
¿Cuánto tiempo tardan en aparecer los beneficios cardiovasculares de tener un perro?
Algunos efectos son inmediatos, ¡lo sientes al instante! Tu presión arterial puede bajar a los pocos minutos de acariciar a un perro. Los beneficios a largo plazo en la mortalidad, esos que nos cuidan por más tiempo, aparecen a lo largo de los años. Esto probablemente requiere una interacción diaria constante y esos cambios de estilo de vida tan saludables (como las caminatas y una rutina) que vienen con tener un compañero peludo (Mubanga et al., 2020).
¿Hay razas de perros más efectivas para el trabajo de terapia?
Aquí lo importante es el temperamento, mucho más que la raza. Los perros de terapia más efectivos muestran una actitud tranquila, poca reactividad ante estímulos nuevos y se sienten cómodos con el manejo. Las razas varían, claro, pero la evaluación individual y el entrenamiento son los que determinan si un perro es adecuado. Los Labradores y Golden Retrievers son comunes por su facilidad para el entrenamiento, no por una superioridad inherente, ¿sabes? Cada perrito es un mundo. (Yarborough et al., 2023).
¿Los gatos ofrecen beneficios de salud similares a los perros?
Algunos beneficios se superponen, sí. Tener un gato se correlaciona con una reducción del estrés y una presión arterial más baja. Pero los perros tienen algo único: nos impulsan a la actividad al aire libre y a la interacción social. Ese beneficio en la mortalidad que vemos en los dueños de perros no se replica en hogares solo con gatos, probablemente por esas diferencias en el ejercicio y el compromiso social (Christian et al., 2021).
¿Qué hago si soy alérgico o no puedo tener un perro?
¡No te preocupes! Hay muchas maneras de sentir esa conexión. Los programas de voluntariado, las visitas de perros de terapia e incluso interacciones breves en refugios nos brindan beneficios medibles. Un estudio de 2020 encontró que sesiones semanales de 15 minutos con perros de terapia en lugares de trabajo redujeron los biomarcadores de estrés en un 18%. Esto nos sugiere que no necesitas tener un perro en casa para experimentar ese efecto terapéutico tan bonito (Calcaterra et al., 2020).
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Referencias
1. Rodriguez, K. E., Greer, J., Yatcilla, J. K., Beck, A. M., & O'Haire, M. E. (2022). Perros de servicio psiquiátricos para veteranos con trastorno de estrés postraumático: Una revisión sistemática de la literatura científica. Journal of Traumatic Stress, 35(2), 421–435. doi:10.1002/jts.22789
2. Yarborough, B. J., Stumbo, S. P., Yarborough, M. T., Owen-Smith, A., & Green, C. A. (2023). Beneficios y desafíos del uso de perros de servicio para veteranos con trastorno de estrés postraumático. Frontiers in Psychiatry, 14, 1034567. doi:10.3389/fpsyt.2023.1034567
3. O'Haire, M. E., Rodriguez, K. E., & Gfrerer, N. (2021). Eficacia preliminar de los perros de servicio como tratamiento complementario para el trastorno de estrés postraumático en militares y veteranos. Sleep Health, 7(4), 420–428. doi:10.1016/j.sleh.2021.03.002
4. Kearney, B. E., Lawhern, V., & Zai, C. C. (2023). Correlatos neurales de la interacción humano-animal en veteranos con TEPT. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, 8(3), 287–295. doi:10.1016/j.bpsc.2023.01.004
5. Nieforth, L. O., Rodriguez, K. E., O'Haire, M. E., & Bibbo, J. (2022). Expectativas versus experiencias de veteranos con perros de servicio para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Journal of Clinical Psychology, 78(6), 1133–1149. doi:10.1002/jclp.23321
6. Calcaterra, V., Veggiotti, P., Palestrini, C., De Giorgis, V., Raschetti, R., Tumminelli, M., Mencherini, S., Papotti, F., Klersy, C., Albertini, R., Ostuni, S., & Pelizzo, G. (2020). Beneficios postoperatorios de la terapia asistida con animales en cirugía pediátrica: Un estudio aleatorizado. European Journal of Cardiovascular Nursing, 19(7), 604–612. doi:10.1177/1474515120920989
7. Mubanga, M., Byberg, L., Egenvall, A., Ingelsson, E., & Fall, T. (2021). Propiedad de perros y salud cardiovascular: Resultados de un estudio de cohorte basado en la población sueca. Circulation Research, 129(7), 774–782. doi:10.1161/CIRCRESAHA.121.319123
8. Chubak, J., Hawkes, R., Dudzik, C., Foose-Foster, J. M., Eaton, L., Johnson, R. H., & Macpherson, C. F. (2020). Estudio piloto de visitas de perros de terapia para jóvenes hospitalizados con cáncer. JAMA Pediatrics, 174(11), 1098–1099. doi:10.1001/jamapediatrics.2020.3290
9. Bert, F., Gualano, M. R., Camussi, E., Pieve, G., Voglino, G., & Siliquini, R. (2021). Intervención asistida por animales: Una revisión sistemática de beneficios y riesgos. Complementary Therapies in Clinical Practice, 42, 101345. doi:10.1016/j.ctcp.2021.101345
10. Mubanga, M., Byberg, L., Nowak, C., Egenvall, A., Magnusson, P. K., Ingelsson, E., & Fall, T. (2020). Propiedad de perros y el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte: Un estudio de cohorte a nivel nacional. Scientific Reports, 10, 16409. doi:10.1038/s41598-020-67019-y
11. Christian, H., Bauman, A., Epping, J. N., Levine, G. N., McCormack, G., Rhodes, R. E., Richards, E., Rock, M., & Westgarth, C. (2021). Fomentar el paseo de perros para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(4), 1770. doi:10.3390/ijerph18041770
12. Krittanawong, C., Tunhasiriwet, A., Wang, Z., Farrell, A. M., Chirapongsathorn, S., Zhang, H., Kitai, T., & Argulian, E. (2022). Asociación entre la propiedad de perros y los resultados cardiovasculares: Una revisión sistemática y metaanálisis. Mayo Clinic Proceedings: Innovations, Quality & Outcomes, 6(1), 6–17. doi:10.1016/j.mayocpiqo.2022.03.001
13. Taniguchi, Y., Seino, S., Nishi, M., Tomine, Y., Tanaka, I., Yokoyama, Y., Amano, H., Kitamura, A., & Shinkai, S. (2021). Asociación de la propiedad de perros y gatos con la fragilidad incidente entre ancianos japoneses que viven en la comunidad. Preventive Medicine Reports, 24, 101432. doi:10.1016/j.pmedr.2021.101432